Cuando cometo errores soy la primera persona en reprocharme y volcar contra mí una serie de pensamientos violentos enmarañados en culpa y resentimiento. Es como si no tuviera derecho a equivocarme; como si no supiera qué es la autocompasión y por qué no debemos de tenerla en un concepto negativo.

Kris Durden

La autocompasión es útil cuando el problema radica en la búsqueda de la perfección, la cual jamás vamos a conseguir. Hay personas que en automático se exigen más de lo que son capaces de dar y en el proceso se desgastan, pero además, muchas veces no consiguen los resultados que esperaban y es ahí donde la ira y los reproches se vuelcan sobre uno mismo.

Qué es la autocompasión

Compasión es poder contactar y entender el sufrimiento de otro ser vivo. Es lograr generar la empatía necesaria para desear aliviar o acabar con ese sufrimiento ajeno.

Si eso mismo lo proyectamos sobre nosotros mismos, lo podemos denominar autocompasión.

Pero para estar más claros, también debemos entender que no es la autocompasión: No es sentir lástima por ti mismo, como muchos videos en Internet nos hacen creer. Tampoco es conformismo, y eso implica que no es una actitud ante la vida en la que nos permitimos decir «no pasa nada».

Cómo se más autocompasivo

Ser consciente de las dimensiones reales del problema

Algunas veces tendemos a exagerar las magnitudes del problema real y por lo tanto las consecuencias también parecen de proporciones lovecrafnianas. Muchas veces tienen soluciones simples que no podemos ver por esta tendencia a exagerar.

A veces basta con decir la verdad, asumir las consecuencias y rectificar nuestro error. En otras palabras, hacerle frente a la realidad y no hacernos chaquetas mentales.

Ser conscientes de lo que implica equivocarse 

Desafortunadamente nos criamos en una cultura donde equivocarse es sinónimo de incapacidad. Desde pequeños nos enseñan que cometer errores sólo evidencia lo inferiores que somos y eso nos aleja de la otra cara de la moneda. Cometer errores es aprender.

Sólo echa un vistazo a un niño y ve la naturalidad con la que acepta sus errores. Mira cómo aprende de ellos y no se tortura o mortifica, porque sabe de alguna forma que está en un proceso de aprendizaje, pero nosotros, los adultos, en algún punto nos creímos que lo teníamos que saber todo.

Trabaja en tu autoestima

No siempre es la causa principal, pero la autoestima también juega un papel importante cuando se trata de reprocharse a si mismo por los errores que se cometen. Aquí me gustaría que aprendieras una frase de Adrián Gutiérrez, mexicanólogo:

«Una persona exitosa es un fracasado profesional» 

Depura pensamientos negativos

El estar dándole a pensamientos pesimistas y que no aportan soluciones no contribuye en nada, sólo prolonga ese estado de aflicción. Si tienes la oportunidad de hacer algún deporte que ocupe toda tu atención y haga que tu cerebro genere endorfinas, esta tarea será más sencilla.

Genera una red de apoyo

Sin importar cuan inteligente seamos o qué tan bien estemos del autoestima, todos podemos caer en este estado de reproche y juicio hacia nosotros mismos. Si tienes cerca a personas que te quieren, vulnerarte con ellas te hará ver que las cosas no están tan mal como tú las imaginas.

Si quieres saber más sobre este tema, te recomiendo la columna de Amilcar Valdés, que fue la persona que me ayudó a ver lo mucho que esto me hacía falta.

“Si tu compasión no te incluye a ti mismo, está incompleta”

–Jack Kornfield

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